domingo, 4 de marzo de 2007

Sunday boring sunday


Hoy ha dejado por fin de llover. Salgo a buscar el sol en la terraza de algún café. Aún estoy liándome el primer cigarrillo cuando aparece una pareja de mediana edad y se sienta frente a mí. Es evidente que, tal vez como cada domingo, se han echado a la calle a pasear su aburrimiento. A airearlo un poco del polvo doméstico a la luz radiante del mediodía. Porque de ese aburrimiento ya no se librarán. Hace ya mucho que se ha instalado entre ellos. Como un huésped indeseado ha invadido hasta el hueco que los separa cada noche en su propia cama, y en el tiempo vacío de los domingos aún se vuelve más molesto. Si no pueden deshacerse de él, habrá que entretenerlo un poco.


Él trata con una mezcla de desgana y desasosiego de matar el silencio, hablando de cualquier trivialidad a la que agarrarse por un momento. Ella intenta seguirle el juego, pero su falta de interés por lo que a duras penas llegar a ser una conversación es manifiesta, y su mirada vaga distraída por el resto de las mesas, como si sólo de ellas pudiera surgir algo digno de su atención. Qué más pueden decirse después de tantos años, de tantas decepciones mutuas. Cuando la camarera les sirve lo que han pedido sonríen. Con la boca llena sobran las palabras.

Junto a ellos, una pareja más joven. Aunque hace un rato parecían charlar animadamente, también ahora callan y se concentran en sus respectivos platos. Sólo tendrían que girar sus cabezas para contemplar el destino seguro que les espera. No seas cínica, me reconvengo. Seamos justos. Casi seguro.

Y yo, que a veces me lamento amargamente de mi soledad, hoy me siento acompañada por mi propio silencio. Al menos en él no claman reproches velados, ni contra él rebotan los de otro silencio. Al menos no tengo que cargar con la soledad ajena, que si habitara a mi lado tornaría la mía aún más dolorosa. Sólo debo enfrentarme, si acaso, con mi propio aburrimiento. Y nadie puede echarme calladamente la culpa del suyo.

14 comentarios:

Duschgel dijo...

Me has descrito. Justo en este momento en que lo único que me apetece es estar sola conmigo misma.

Al menos el sol ha sido reconfortante.

Antígona dijo...

Lo siento, Dusch, obviamente no era mi intención.
Por desgracia es una escena que se repite ante mí constantemente y que, como se desprende del tono un tanto escéptico, me hace desconfiar de toda relación de pareja por más que por otro lado eche de menos tener una.
Pero ya sabes que lo mío no es precisamente el optimismo, y que las cosas no tienen por qué acabar siempre así :-)
Me alegro de que al menos el sol te haya hecho bien. A mí también me ha sentado estupendamente, después de tanta lluvia.

Un abrazo!

Déjà vie dijo...

escribes muy bien, pero eso si, eres pesimista d narices!

Antígona dijo...

De narices, no, de cojones!

Jajaja. Bueno, tampoco tanto, Déjà, sólo a días y a ratos. Reconozco que es mi tendencia natural, eso sí, pero últimamente hago esfuerzos por corregirme un poco... aunque no siempre lo consigo.

Seguiremos intentándolo :-)

Empiezo a Entender dijo...

.....melancólico et super jolie...;-)

Empiezo a Entender dijo...

.....melancólico et super jolie...;-)

Antígona dijo...

Me alegro de que te lo parezca, "empiezo a entender", y además por partida doble :-)

troyana dijo...

Siempre he pensado,como decía A. Gala que al que está solo le queda siempre la esperanza,al que está solo estando acompañado, sólo el desconsuelo.
Saludos y dosis elevadas de pensamiento positivo!
troyana

Gato dijo...

Yo no sé que decía Gala, pero sí que es verdad que estar con alguien y sentirse solo es horroroso. Por propia experiencia.

A mí, lo que me cuesta, Antígona, no es pasar los ratos sola, no tener pareja en la cama o no tener mensajitos en el móvil. Es no tener objeto de amor, no tener una persona sobre la que proyectar deseos o esperanzas, o lo que sea relacionado con un futuro emocional. Aunque quizá sólo sea el síndrome de abstinencia; sólo hace cuatro meses que he roto una relación de cinco años...

Creo que empatizo con tu estado. ¿Puede que sea, más que pesimismo, una desesperanza?

Déjà vie dijo...

dberes hechos :P

Antígona dijo...

Troyana: totalmente de acuerdo con Gala, gracias por la frase!

Gato: Más que un estado, son sensaciones que uno tiene de cuando en cuando. Pero sí, coincido contigo en que eso es tal vez lo que más se echa de menos, esa proyección de deseos o esperanzas, que de repente se queda sin objeto. Y cuesta acostumbrarse a la idea de su carencia, mucho más que a la falta de caricias o mensajes en el móvil. Pero en cualquier momento, cuando uno menos se lo espera, puede volver a aparecer. Y parece que en tu caso hay algo de eso, no? ;P

Déjà: Bien, ahora voy a verlos!

coco dijo...

No hay nada tan perfecto como la soledad. El único problema es que se folla poco. Aunque hay veces que acompañado aún se folla menos (¿existirán números negativos en esto del sexo?).

Antígona dijo...

Hombre, Coco, qué sorpresa tú por aquí! :-)

No tengo claro que la soledad sea tan perfecta, y desde luego poco tiene que ver en ello si se folla mucho o poco. Uno a veces se siente cómodo en ella, otras tremendamente libre, otras simplemente resignado. Pero obviamente me parece mucho peor sentirse solo estando acompañado. Eso es el infierno.

Y en cuanto a lo de los números negativos... je, diría que sí existen, al menos en la lógica capitalista todo aquello que no sea ganancia es pérdida, no?, y todo lo que no suma resta...

Antígona dijo...

¡Viva el mal, viva el capital!

(mmmm... me hace falta una siesta pero ya!)