viernes, 9 de marzo de 2007

Ser mujer


Hoy reniego de mi condición de mujer. Mejor dicho, de mi constitución como mujer, ese perfecto cincelado que, a golpe de nenuco, barbie y cuento de hadas, ha grabado en mi corazón el deseo propiamente femenino, y ha modelado mi ser a la medida de los anhelos y necesidades que deben corresponder a mi sexo.


Hoy reniego de esa constitución que me ha condenado a esperar al príncipe azul. Que ha cifrado en él toda promesa de felicidad y pretende restar sentido a cada uno de los días que vivo en su ausencia. Que me erige en defensora y salvaguarda del Amor y me convierte en la víctima más propicia de sus desmanes. Que me obliga a angustiarme ante cada nueva arruga en mi rostro y el descenso en el mercado de valores que supone. Que me fuerza a temer el paso del tiempo sólo por no tener todavía el amante, el compañero, el marido que se supone merezco. Ése del que supuestamente depende la superación de todas mis carencias, que calmará mi sed de cariño y comprensión.

Hoy reniego de esa mujer en mí cuya autoestima se alimenta del deseo ajeno. La que sonríe si descubre que la miran. La que se alegra si le dicen un piropo. Esa mujer estúpida que se contempla y estudia en el espejo y se pregunta por qué otras sí y ella no, por qué tan mala suerte hasta ahora, y no quiere darse cuenta de que tiene mil razones para considerarse afortunada.

Hoy reniego de todos esos deseos de mujer que dicen ser íntimamente míos y mienten, que quieren llamarse legítimos y sólo me encarcelan. Esos deseos que me habitan desde niña únicamente porque otros se empeñaron en sembrarlos en mi pecho. Qué bien hicieron su tarea. Con cuánto mimo fueron abonando ese campo. Tanto que he llegado a pensar que arrancarlos significaría matar en mí todo impulso de vida.

Pero no. Hoy reniego y reclamo mi derecho a pisotearlos. Porque me ahogan. Y si algo necesito, antes que vivir a través del deseo, es respirar. Que no se me olvide nunca.

6 comentarios:

Duschgel dijo...

Sí, reniega, hoy, cuando lo necesites y te ahogues. Sé sólo tú, persona, ser en el mundo, en el universo. Llevas la integridad dentro. Cuídate y que el sol venga a acariciarte este fin de semana.

Un beso.

Antígona dijo...

Gracias mil por tu comentario, Dusch, que ayer logró que al menos al final del día pudiera esbozar una sonrisa. Qué difícil es esto de vivir en general, ¿no? y la verdad que siendo tanto hombre como mujer, pues ellos también llevan encima toda una carga, aunque diferente, en algunos aspectos no menos pesada que la nuestra.

Otro beso, guapa!

Duschgel dijo...

Atígona, me alegro mucho de que mi comentario te reconfortara en cierto modo. Gracias por decírmelo.

Sí, vivir en sí ya es difícil, porque cada uno de nosotros es un mundo y las personas, la verdad, somos de lo más complicado y las cosas no son ni blancas ni negras.

Un beso a ti :-)

Déjà vie dijo...

Pudieron sembrar un campo de supuesta falsas creencias d feminidad pero solo eres tu quien recoge la cebada. Fes-li una ullada :P

Déjà vie dijo...

a veure si ara ho linkejo b, sino desisteixo... funciona?

Antígona dijo...

Dusch: y tan complicados, vaya que sí, quien diga lo contrario es que no se conoce. Pero poco a poco habrá que ir aclarándose, o aprendiendo a aclararse con uno mismo ...
Gracias de nuevo!

Déjà: Sí que funciona, qué post más chulo, tú, no sé cómo se me había pasado!
Y tienes toda la razón, es cada cual el que recoge los frutos de lo sembrado y el que debe desechar los que no le interesen, pero supongo que a veces, por más que uno sea consciente de ellos, por más labor de autocrítica que haya hecho y por más convencido que esté de lo que debe desechar, no resulta tan fácil... o sí en la teoría pero no tanto en la práctica. Demasiados siglos de adoctrinamiento, diría!
Gracias por el link!