martes, 20 de noviembre de 2007

Humildad


Siempre he visto en él a un hombre de apariencia tosca, sencilla, humilde. Humildes fueron también sus orígenes y la profesión que heredó de su padre, la ebanistería. Y humilde es, a mi juicio, la tarea que esas manos de carpintero, dotadas de cierta habilidad para tocar la guitarra, emprendieron en el mundo de la música.


Durante ocho años anduvo acompañando en el París de los años cincuenta, ciudad a donde se exiliaría su familia, a una cantante, Carmela, con la que realizaría sus primeras grabaciones discográficas. Pero fue un concierto de George Brassens lo que hizo germinar en él la idea de aquello a lo que como músico quería entregarse y a la que ha permanecido fiel toda su vida: poner música a la poesía. Porque eso es lo que ha hecho Paco Ibáñez a lo largo de su extensa trayectoria musical: devolver a la poesía, aunque fuera por la puerta falsa, una cualidad sin la que jamás hubiera surgido. Una cualidad que, sin embargo, perdió hace ya muchos, muchos siglos: la ser de no solamente dicha, recitada o leída, sino también cantada.

Todo empezó con Luis de Góngora. Al poco le seguiría García Lorca, y más adelante Rafael Alberti, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Miguel Hernández, Quevedo, Machado, Cernuda y muchos más. La elección de sus poemas nunca fue inocente. Corrían tiempos difíciles para sus paisanos de origen. Tiempos de exilio, de falta de libertades, de opresión, de mojigatería. Como si su voz pudiera traspasar los kilómetros que lo separaban de su tierra natal y con ella quisiera lanzar un mensaje de protesta y aliento, Paco cantará desde París poemas de poetas prohibidos, asesinados, huidos. Poemas donde se habla de la libertad hurtada. Poemas brotados de la tristeza e impotencia del exilio. Poemas que denuncian la injusticia que divide al mundo en ricos y pobres, en terratenientes y aceituneros. O que critican la tiranía e hipocresía del clero. Y también poemas donde lo más esencial, lo más básico e imprescindible, se hace palabra: la amistad, el deseo, el amor, la muerte, la vida.

Paco es en sus comienzos una voz que hace sonar poesía en castellano en los teatros parisinos. En 1968 da su primer concierto en Manresa y se instala en Barcelona, aun cuando regresa frecuentemente a París para actuaciones hoy día tan conocidas como la que tuvo lugar en 1969 en el Olympia. Poco después el gobierno franquista prohibe sus conciertos en todo el territorio español y decide vivir de nuevo en París, donde residirá hasta 1990.

Tras la muerte de Franco y el correspondiente cese de la censura impuesta sobre sus canciones, se le invita a participar en los conciertos de celebración por el cambio de régimen. Pero pese al profundo compromiso político que animaba su música, Paco nunca quiso comprometerse en el juego de la política real y rechaza la invitación. Por dos veces, en 1983 y en 1987, el gobierno francés le concede la Medalla de las Artes y las Letras, que Paco rechaza igualmente, alegando: "Un artista tiene que ser libre en las ideas que pretende defender. A la primera concesión pierdes parte de tu libertad. La única autoridad que reconozco es la del público y el mejor premio son los aplausos que uno se lleva a casa". Una autoridad a la que, por otra parte, supo ganarse con creces en los escenarios armado simplemente con su voz y su guitarra.

Pero lo que siempre me ha inspirado una profunda simpatía en Paco Ibáñez no es sólo esa actitud política, tan honesta y ajena a las miserias de la política efectiva, sino, sobretodo, el modo en que se planteó su carrera artística. Paco nunca escribió ni una sola de las letras de sus canciones. Lo que había que decir, ya lo habían dicho otros. Eran sus palabras, las palabras de esos otros, las que debían ser entonadas y cobrar nueva vida gracias a los acordes de su guitarra. Paco pone su voz, una voz no especialmente bella ni melodiosa, al servicio de que vibren esas voces ya antiguas. Él permanece invariablemente en un segundo plano para que ellas vuelvan a despertar y resuenen, con más fuerza que nunca, más allá de las páginas de un libro. Por eso la música de sus canciones es sencilla, tremendamente sencilla. Porque lo importante no es la música. Lo importante en este caso es que la música logre resucitar palabras cuya belleza no quiere morir en el olvido. Versos cuyo valor reclama perdurar en nuestra memoria.

¿Puede haber tarea que se piense a sí misma de forma más humilde?

Os dejo con Paco Ibáñez, un Paco Ibáñez ya mayor y cansado, pero que aún sigue enseñándonos en sus canciones poemas que tal vez nunca hubiéramos conocido sin su ayuda. Como éste de Miguel Hernández.


27 comentarios:

Anónimo dijo...

He tenido siempre una gran admiración por Paco Ibañez, por Labordeta, Llach, Raimon...

No sabes hasta qué punto...

Sé de memoria las canciones del famoso concierto en el Olympia de París... Entre otras, Palabras para Julia, basada en un poema de J.A. Goytisolo...

Pero también te voy a decir lo siguiente. Muchos de esos poetas-cantautores luchadores por la libertad (la poesía es un arma cargada de futuro..) no han estado a la altura en sus opiniones ni en su vlanetía cuando por ejemplo en en País Vasco se cargaban a concejales del PSOEo del PP, a Buesa, a Múgica, a Pagaza...

Ay, Paco, te oigo, pero ya no te creo...

Un beso, Antígona, que se nos van cayendo los mitos... Si alguna vez los tuvimos... Pero claro, hay que distinguir la obra del autor. Si hubiéramos conocido a Quevedo, que era un pendenciero y un liante, muy posiblemente no lo habríamos admirado com persona, por más que sus poemas fueran -son- impresionantes...

JJ

Mityu dijo...

Un hombre no puede ser grande por no alcanzar la perfección? Los mitos no tuvieron momentos de tiritar en la noche? los arquetipos han de prescindir de los detalles que pormenorizan un carácter, quedarse con sus esencias. Por ello no son menos verdaderos, ni los hombres menos grandes.
Yo sí veo grandeza en Paco Ibáñez. Su humildad, su sencillez, son su gloria.
Merece mi respeto.
Un abrazo, Antigona

Margot dijo...

Sí, señora mía, siempre me pareció un tipo humilde y gracias a él conocí esos poemas que me sé de memoria desde que era una criaja con coletas y en mi posterior pasión por la poesía él tuvo mucho que ver...

Y no me gustan los nuevos revisionismos, esos que no situan a cada persona, cada circunstancia, en su momento histórico y ahora lo políticamente correcto es otro y a mí me entra la risa por los reproches que se lanzan contra él y otros como él. Últimamente está muy de moda mezclar las churras con las merinas desde una posición cómoda y sin saber lo que se jugaban en aquel entonces, ni imaginarlo siquiera por falta de perspectiva.

Sin mitificar, eh?, pero situando la importancia y la validez humana, ajá.

Juglar, un señor juglar es lo que fue y será en mi cabecita.

Un besote, Antígona.

juan rafael dijo...

Una figura mítica, me acuerdo de adolescente en casa de un amigo con sus discos, que para mi que no los tenía cualquiera.

Antígona dijo...

Querido JJ, me temo que el post no me ha salido en el fondo como quería, o que no he tenido más remedio que entrar en terrenos que no quería tratar pero que con Paco Ibáñez, por ser quien es, era inevitable. Y no por miedo a tematizar la cuestión política, no. Sino porque me interesaba más bien resaltar todo aquello que a mi juicio hace de Paco Ibáñez una figura que en cierto sentido no se puede comparar con Labordeta, Llach, Raimon...

Y es que Paco Ibáñez, tal y como yo lo veo, no se concibió nunca a sí mismo como un cantautor, sino como un trovador que, como digo en el post, da voz a otras voces sin querer decir nunca nada más por su propia boca. ¿Tal vez por incapacidad de escribir una letra? Puede ser, pero entonces su conciencia de sus limitaciones me parece verdaderamente admirable, la asunción de sus límites, y el dedicarse desde ellos a hacer lo poco o mucho que pudiera, que era rescatar poemas para hacerlos sonar y que no cayeran en el olvido. Y eso lo hizo bien, muy bien, porque ha tenido, a mi entender, una gracia especial para dar a cada poema la melodía que mejor lograra hacerlo resonar, hacerlo vibrar. La melodía con la que, respetando el espíritu del poema, mejor pudiera llegar al público y ser cantado por él. Por eso, ese situarse en un segundo plano frente a la poesía ya escrita, ese ponerse a su servicio, me parece tan encomiable. Diría que se pensó a sí mismo como un mero transmisor o comunicador de poemas que consideró valiosos. Y en eso hay que reconocer que tuvo buen criterio.

Por otra parte, he querido resaltar cómo su negativa a entrar en el juego de la política no se limitaba sólo a lo que estrictamente podemos entender por tal, sino, tal vez, a todo mecanismo de poder que intenta, de un modo u otro, convertirlo en símbolo de algo. De ahí que junto a su negativa a participar en los conciertos de celebración de la caída del franquismo haya mencionado su rechazo a los premios franceses. Entiendo que con esa actitud Paco Ibáñez pretendía mantenerse al margen de todo aquello que no fueran su música y sus conciertos, que no consentía que su música cayera en el peligro de ser manipulada políticamente en ningún sentido del significado amplio de este término, es decir, ni por adhesión explícita a ideas ningunas enarboladas en un momento concreto, ni por aceptación del reconocimiento de la academia.

No puede negarse que Paco Ibáñez se hace famoso en un momento en que su música conecta profundamentamente con la sensibilidad de mucha gente. Eran los tiempos que eran, y de eso nadie puede sustraerse. Pero creo que su ¿renuncia? ¿negativa? a escribir letras puede ser simplemente la otra cara de su rechazo a pronunciarse políticamente cuando se le solicita, cuando se acude directamente a él. Su actitud puede entenderse como si viniera a decir algo así: yo hago lo que hago y con eso ya está todo dicho; que no se me pida un compromiso que está más allá del compromiso que yo mismo he tomado con respecto a mi música, porque ésa no es mi función.

Para mí no cae ningún mito, JJ, porque si admiro a Paco Ibáñez es, ante todo, por haber emprendido esa tarea de darnos acceso a la poesía con la maestría con la que lo ha hecho. Y aunque también toda poesía sea hija de su tiempo, la que sobrevive creo que va más allá de las circunstancias concretas de las que surgió porque apela a cuestiones mucho más intemporales, mucho más esenciales.

Y me callo ya que menudo rollo, joder ;)

¡Un besazo enorme!

Antígona dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Mityu. Si nos ponemos a rebuscar, todos los mitos tienen sus miserias, sus tropiezos, sus debilidades. No me gusta, sin embargo la palabra “mito”. Me quedo más bien con la noción que apuntas de los hombres grandes, para mí aquellos que aportaron o aportan cosas sin las cuales este mundo sería peor de lo que es. Las pifias que seguro cometieron, dado que pese a ser grandes, también fueron hombres, creo que bien podemos dejarlas de lado. Pues lo que nos ha motivado a atribuirles cierta grandeza, sea la que sea, es precisamente aquello que los ha hecho destacarse más allá de las miserias que comparten con todos los demás. Regodearse en estas últimas me parece un ejercicio de escepticismo vacuo e innecesario.

¡Un beso!

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Pues sí, Margot, yo también tengo mucho que agradecerle al señor Ibáñez en este sentido, aunque cuando lo conocí era ya mayorcita y por supuesto no llevaba coletas :P

Haber conocido todos esos poemas a través de sus canciones me parece un auténtico lujo, un regalo por el que sólo se le pueden seguir dando las gracias.

En cuanto a los revisionismos, tienes toda la razón, Margot. Sólo que en eso consiste la mayor parte de las veces, y por desgracia, la historia: en atreverse a juzgar el pasado con categorías y conceptos del presente sin pararse a pensar que nuestras categorías y conceptos no son atemporales, sino igualmente producto de nuestro tiempo. Un flagrante error de perspectiva que siempre sale muy caro, me temo, pero que no por ello deja de cometerse.

Como le he dicho a Mityu, tampoco me gusta a mí la palabra mito. Yo me quedo simple y llanamente con sus canciones. Como si el señor Paco Ibáñez fuera en el trato personal un auténtico impresentable -cosa que dudo, de todos modos. Con no quedar a tomar un café con él, todo arreglao ;)

¡Un beso aceitunero!

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Juan Rafael, como le decía a Margot, yo conocí sus canciones hará unos diez años, y ya de adolescente tenía poco, me temo. O puede que mucho, pero entonces tanto como ahora :P

Antes, jamás sus canciones, ni tan siquiera su nombre, había llegado a mis oídos. No sé si es pura casualidad, o que realmente no tanta gente lo conoce.

¡Un beso!

Arcángel Mirón dijo...

No conocía a este hombre. Sin duda, toda persona capaz de darle un alma distinta a la poesía ya hecha es digna de admiración.

Anónimo dijo...

No creo que sea revisionismo comprender que la vida de cualquier persona, de un artista, tiene etapas cronológicas y facetas diversas (artísticas, humanas, políticas...).

Haber destacado en una o varias etapas, en una o varias facetas, no debe impedir reconocer otros aspectos de la realidad, de la etopeya particular de cada quien.

Pod´ria ponerte más ejemplos, pero, por resumir, llamar "perro españolista" a personas como Agustín Ibarrola, (un tipo que pasó varios años metido en la cárcel por comunista durante el franquismo) no es muy edificante para un trovador, ni dice mucho de su sensibilidad poética, ni de su pasión por la libertad, ni de esa pretensión suya que tu me cuentas de querer funcionar al margen de la política.

En fin, errores cometemos todos, y eso nos hace más humanos y ayuda a los demás a relativizar-desmitificar (llámalo como quieras) las trayecotrias del personal, artistas u oficinistas.

En fin, yo distingo al autor de la obra. Siempre. Ya te lo he dicho por mail. Me creía a Guayasamín antes de saber que maltrataba a su mujer. Su pintura me gustará igual siempre, pero el como persona menos desde que me enteré de eso. Pues con Ibañez pasa igual. Su obra y sus canciones me siguen emocionando, su persona un poc menos...

Otro gran beso

JJ

carrascus dijo...

Ignoro si éste ha sido el motivo de escribir el post, pero ayer fue el cumpleaños de Paco Ibañez. Setenta y tres años. Curiosa fecha, verdad? El 20-N, tan asociada al régimen político que tantas y tantas veces le censuró y le persiguió, hasta el punto de que tuviese que marcharse a vivir a París.

Y ayer lo celebró cantando. Era imposible hacerlo de otro modo. Y tampoco fue aquí, sino en Roma. En un concierto junto a Marina Rossell, que le dedicó una canción de cumpleaños, seguida por todo el público, que puso a Paco a llorar.

El Insitituto Cervantes de Roma decidió cerrar su ciclo dedicado al Mediterráneo con las voces, exquisita e inmensa respectivamente, de ella y él, que terminó la noche poniendo a todos los emocionados romanos “a galopar”.

El suyo no fue un exilio forzoso, sino mantenido, y él podía entrar y salir de España perfectamente, aunque siempre rehuía toda publicidad sobre su persona, e incluso sobre su obra. Y a lo largo de los años se fue superando en estilo interpretativo: la perfecta vocalización, el control del timbre y del tono de la voz… la expresividad oral, en suma, siempre se han mantenido a gran altura.

Aparte del icono político que siempre ha sido, y que convendría apartar del mismo saco de otros cantautores en el que JJ parece incluírlo en sus comentarios, Paco Ibañez ha dado de sí frutos impecables de inequívoco valor artístico. Y es con ese trabajo sin publicidad sobre sí mismo como realmente ha podido seguir la linea de madurez musical que inició hace ya casi cuarenta y cinco años.

NoSurrender dijo...

Paco Ibáñez representa la honestidad de los corazones que quieren permanecer puros y dignos. Eso era en los años del franquismo y eso es ahora. Me temo que es la sociedad la que ha cambiado más que él. Es obvio que Ibáñez ha quedado afectado (para bien y para mal) por la iconografía de una lucha antifranquista en la que la poesía de gente como Miguel Hernández está muy presente.

Pero yo no echo de menos ningún comunicado sobre ETA por parte de Paco Ibáñez, ebanista y cantor de poemas, y lo entiendo normal en Labordeta (diputado y poeta).

Cada vez que las ruedas de mi coche han pisado la provincia de Jaén, siempre ha sido inevitable cantarme esa canción :)

Ay, doctora Antígona, mi voz no es la de Ibáñez, pero yo cantaría sus poemas de usted cuando quiera. Un beso!

Antígona dijo...

Pues mira, Arcángel, me alegro de que lo hayas conocido a través de este blog :) Los vídeos de él que aparecen en el youtube no me gustan especialmente, pero seguro que, si te interesa, podrás encontrar más cosas de él por la red. Por mi parte, esa admiración Paco Ibáñez la tiene, desde luego. Oír a Machado o a Lorca de su boca en su auténtico placer.

¡Un beso!

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Bueno, JJ, tampoco yo creo que eso que tú dices sea revisionismo, está claro, pero la cuestión es que Paco Ibáñez destaca fundamentalmente en un período muy concreto de nuestra historia y seguro que estarás de acuerdo conmigo en que no podemos juzgar ese período por lo que haya dicho o hecho en los últimos años.

Estoy de acuerdo en que la admiración que sentimos por alguien no debe cegarnos ante sus errores. No conozco el caso de Ibarrola y por tanto, para emitir un juicio, sólo puedo atenerme a lo que dices. Pero si es tal y como lo cuentas, la expresión de Paco Ibáñez me parece como poco desafortunada. Y es cierto, ni es edificante, ni dice mucho de su sensibilidad, no poética, sino tal vez moral. Pero francamente, como te decía en el mail, particularmente no tengo ningún interés en juzgar a la persona que es Paco desde un punto de vista moral. Paco representa ciertas cosas que hoy por hoy, me parece, están más allá de la persona que es y de todas las torpezas que en adelante pueda cometer. No es la persona Paco, a quien no conozco de nada ni tendré oportunidad de conocer, sino la figura del trovador que canta a Miguel Hernández o a Celaya y supo conectar con la sensibilidad de muchas personas en un momento en que esos poemas eran un canto a la libertad, la que suscita mi admiración.

¡Más besos!

Antígona dijo...

Pues no, Carrascus, todo ha sido pura casualidad. Creo que fue ayer por la mañana cuando oí por la radio que había sido el cumpleaños de Paco Ibáñez y que lo había celebrado dando un concierto.
El post se me ocurrió hace ya días cuando iba en el coche camino al trabajo escuchando una cinta donde tengo grabado el concierto en el Olympia, pero como últimamente voy tan mal de tiempo, no pude hasta el martes sentarme a escribirlo. Por cierto, que no veas cómo me anima irme al curro cantando en el coche a grito pelado eso de “Andaluces de Jaén” o “Soldadito boliviano” :)

Me hubiera encantado estar en Roma, sí, y haber cantado con todo ellos el “a galopar” que también cerró en su día el concierto del Olympia.

Es cierto que su exilio no fue forzoso, pero puedo entender perfectamente que Paco Ibáñez no se sintiera cómodo en España y prefiriera quedarse en París, donde además tenía relación estrecha con otros artistas e intelectuales.

Me alegra que un experto como tú valore tan positivamente la calidad artística de Paco Ibáñez. En todos esos aspectos no hubiera sido yo capaz de recabar, o de analizarlos. Pero ahora me doy cuenta de que probablemente sean el motivo por el que el modo en que canta Paco Ibáñez me conmueva como lo hace. Y eso no puede hacerlo cualquiera, claro.

En cuanto a la voluntad de no dar publicidad ni a su persona ni a su obra, me parece perfectamente coherente con lo que recogí en el post sobre su actitud ante el poder, político o artístico. Entiendo que Paco Ibáñez ha estado siempre muy lejos de toda pretensión de “venderse” ante su público, y esa es una razón para que aún lo admire más.

¡Un beso!

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Tienes razón, NoSurrender, honestidad es una palabra muy adecuada para describirlo. Porque para mí es honesto quien simplemente da lo que tiene sin pretender ofrecer lo que no puede dar, o lo que considera que es ajeno a la función que se ha encomendado, como sería en este caso lanzarse a realizar un pronunciamiento político. Hay aquí una perversión de la sociedad, que es la de esperar que todo artista o intelectual se comprometa explícitamente con alguna causa política, que me parece no sólo perniciosa, sino que ha dado pie a que muchos artistas, carentes de la formación necesaria para ello, hayan dado pasos en falso de los que tal vez después no puedan dejar de arrepentirse. No sé si en el caso de los intelectuales la cuestión puede ser más problemática, pero de los artistas deberíamos esperar simplemente que hagan bien su trabajo, que es brindarnos la oportunidad de vibrar y sentir ante sus obras. Nada más.

Esos Andaluces de Jaén es uno de mis temas favoritos, sí, tal vez porque, más allá de la belleza del poema y de la música de Paco, para mí representa una protesta frente a la injusticia que trasciende toda región o situación histórica.

Ay, doctor Lagarto, que yo no escribo poemas y entonces no sé qué me iba usted a cantar. Pero me conformo con que me cante uno que a usted le guste, o si no, una canción de su hermano Bruce ;) Eso sí, entóneme usted bien, eh?, que está muy feo que los doctores desafinen :P

¡Un beso!

Marc dijo...

Ciertos valores para que calen se tienen que presentar prácticamente desnudos, sencillos, trasparentes para no perder autenticidad. Paco Ibáñez, lo entendió así y el público le siguió.

De reprochar algo, a los que no se comprometieron nunca ni con nada; a los demás mi reconocimiento.

Humildemente, te dejo unos besos;)

koolauleproso dijo...

Para mi, Paco Ibáñez siempre estará relacionado con el verano de mis 15 años en que lo descubrí gracias a un casette que contenía su concierto en el Olimpya de Paris. Fue el mismo verano en que descubrí abandonado en la biblioteca de mi tía, en un pueblo de León, uno de los libros que más me ha marcado: la autobiografía de Buñuel, "Mi último suspiro".
Vamos que por un lado descubrí la mejor poesía española, y por otro las elucubraciones y manías de un genio incomparable.
Por cierto, que ayer murió otro gigante de las letras y el cine: el genial Fernando Fernán Gómez. Llevo todo el día dandole vueltas a una entrada que esté a la altura de las circunstancias, y no me salen más que lugares comunes y sandeces, así que no se.

AA dijo...

Ayyy miniña!!!!!!!!!! que levanto el puño!!!!Qué liada estoy!!!pero no con la ideología que la tengo clara, clarísima...
Gracias Anti,esta tierra sufridora de señoritos, de caciquismo y de latifundio sentimental siente suya a mujeres como tú!
Besos muchos!

el nombre... dijo...

me parece que hay pocas personas que conocen y dignifican el significado de la palabra HUMILDAD.
Son justamente, los verdaderos GRANDES.

Un beso

El veí de dalt dijo...

Seré escueto: todavía tiemblo cada vez que oigo "Palabras para Júlia". Me pasa con poquísimas canciones. ¿Será que aquí el trobador a dado con la horma del zapato del poeta?

C.E.T.I.N.A. dijo...

En un tiempo en que cualquier petimetre no duda en bajarse los pantalones con tal de ganar audiencia para su programa de televisión parece inconcecible que alguien que tiene un reconocimiento internacional rechace repetidamente premios tan prestigiosos.

Y lo que ya es de aplaudir es que en un tiempo en que cualquier nindundi publica novelas, libros de autoayuda, sus memorias, o lo que es peor el libro de su programa de tele, alguien dedique su existencia a propagar la obra de otros porque considera que él no es capaz de superar lo que otros ya hicieron.

Puede que nunca compre un disco de Paco Ibánez(musicalmente me aburren los cantautores), pero es de aquellas personas con las que no me importaría compartir unas cerveza y unos cigarrillos.

Tako dijo...

¿Te he contado como conocí a Paco?

A Goytisolo me lo presentó mi profesora de literatura y ya llevaba tiempo con él.

Paco me lo presentó el padre de una ex. La misma que me dejó pq tenía demasiada confianza con su familia. He tenido la suerte de verlo, ya mayor, en directo y es un artista que trasmite.

Besos, guapa.

Pd.-Esto de contar anécdotas mías en el comentario a tu post debe ser que me hago mayor, ¿verdad?

un árbol dijo...

Extraordinarios poemas, lo que denota buen gusto por parte de don Paco.

Sin embargo, a mí me parece un triste de cojones.
Y no me gusta.

Alguien tenía que decirlo...

Que fue importante en su momento? Seguro!
Que es un tipo honesto? No cabe duda.
Pero un triste de cojones.

Un beso, querindonga.

Antígona dijo...

Queridos y queridas, perdonad mi ausencia de tantos días, tanto de mi propia casa como, sobre todo, de las vuestras, pero es que se me han juntado mil cosas, algunas buenas, buenísimas, otras verdaderamente agobiantes... uff.

Mañana os contesto a todos. Gracias miles por seguir ahí :)

¡Besos a todos/as!

Antígona dijo...

En efecto, Marc, Paco Ibáñez me gusta precisamente por eso, porque creo que entendió que lo que quería transmitir debía estar exento, para salir mejor a la luz, de toda suerte de barroquismos. He escuchado a gente dedicada a la música criticar la simplicidad de sus temas. Sin embargo, en mi opinión, esa sencillez, que no simplicidad, responde precisamente al propósito de dejar sonar unos poemas cuya belleza debía resaltar por encima de todo.

Hay quien pasa por la vida huyendo toda suerte de compromisos. Me imagino que porque comprometerse entraña siempre el peligro de equivocarse. Pero, ¿quién puede realmente soslayar ese peligro? El mayor error es comprometerse con el no-compromiso.

Recojo esos besos y te mando otros tantos sencillos y sonoros: ¡¡¡Muacks!!! :)

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Grandes descubrimientos, Koolau, los de tus 15 años. Yo juraría que en aquella época era una pava que apenas había leído ni escuchado nada digno de recordarse :)

¿Es en esa autobiografía, Koolau, donde Buñuel habla de cómo su vida estuvo marcada por un tiránico deseo hacia las mujeres que vivió como una especie de obsesión enfermiza, y del alivio que para él supuso la llegada de la vejez, una vez ese deseo fue calmándose? Siempre me impresionaron estas declaraciones que debí de leer en algún artículo de periódico.

Luego me paso por tu blog a ver si finalmente escribiste algo de Fernán Gomez. La ocasión lo merecía, desde luego.

¡Un beso!

Antígona dijo...

¡Ana! ¡Qué alegría verte de nuevo por aquí! Pues si tú andas liada, yo creo que ya estoy hecha un nudo marinero ;)

No hay gracias ningunas que darme, guapa. Y yo encantada de ser hija adoptiva de tu tierra, ésa a la que cantó Paco Ibáñez de la mano de Miguel Hernández, pero para mí clamando a través de él por una injusticia que no se deja ubicar geográfica ni temporalmente y que hermana más allá de toda frontera.

¡Besos enormes!

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Es así, el nombre, la humildad es signo de grandeza. A los grandes no les hace falta presumir de sus proezas ni proclamarlas a bombo y platillo. Su grandeza tiene luz propia y brilla incluso contra su voluntad.

¡Un beso!

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Veí, “Palabras para Julia” fue otro de los poemas que pensé en colgar de los que aparecen en el youtube, pero no encontré ninguna versión que me convenciera. Es también uno de mis temas favoritos de Paco Ibáñez, diría que el de mucha gente, una prueba más de cómo este hombre ha logrado que la poesía cale hondo en aquellos que le escuchan.

¡Un beso!

Antígona dijo...

Bueno, C.E.T.I.N.A., Paco Ibáñez no es el único que lo ha hecho, pero siempre han contado con mi admiración todos aquellos que, por un motivo o por otro, se han negado a aceptar la autoridad de una crítica por lo general tan alejada de las verdaderas motivaciones de la creación artística y siempre sujeta a intereses ajenos o incluso enfrentados con éstas.

Tienes razón en que la actitud de Paco Ibáñez sorprende aún más en el mundo de hoy, en que cualquiera piensa que tiene algo que decir que merece ser escuchado sin tener a veces ni la más mínima noción de que otros muchos ya dijeron eso mismo con un talento y una belleza que nunca llegarán a rozar siquiera.

En cuanto a comprarte un disco de él, digo yo que alguna vez tendrá que ser la primera, ¿no? Y que conste que yo no me llevo beneficio alguno ;)

¡Un beso!

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Vaya, Tako, piensa entonces que hasta de las cosas malas que nos pasan siempre se saca algo bueno. Y en este caso buenísimo. Y a esa ex que le den muy mucho :)

También yo lo vi hace ya unos cuantos años en una ciudad cercana a la mía, y aunque la experiencia no fue para nada como la que me imagino debió de vivir la gente que estuvo en su época en el Olympia, la recuerdo como algo muy emocionante. Paco transpiraba sencillez por todos sus poros. Tal y como puede verse también en la presentación del tema que he puesto en el youtube.

¡Un gran beso!

PD. De mayor, nada, Tako, te vas poniendo en tu punto, como los buenos guisos :)

Antígona dijo...

Ay, un árbol, que para gustos se hicieron los colores, claro :)

Es verdad que muchos de sus temas tienen un aire un tanto melancólico, sobre todo cuando pone música a poemas que hablan de cosas tristes. Pero, ¿Paco Ibáñez un triste? Pues a mí no veas cómo me pone las pilas por la mañana ir cantando en el coche con él a grito pelao. Con las ventanillas bajadas, claro :P

¡Un besote!

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Antígona, hija, ya te vale, que últimamente apenas se te ve el pelo por la bloggosfera. A ver si cuidamos un poquito más del blog, eh? :P

A ti no te doy beso, que ya te tengo muy vista.

:)

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Le has homenajeado con el corazón en la mano, me dejaste a flor de piel con tanta sensibilidad derramada... Antígona, amor, eres tan perfectaaaaa¡¡¡¡ Está claro, no tenía ni puta de quien era este señor, y juro que oí su nombre en la casa paterna... pero ni idea. Y yo, si no se, no opino. Sorry. Me pones ya las orejas del burro, o todavía no la he cagado suficiente???¿¿¿ jejeje, por lo menos rozo la humildad...
Un besazo, amorcito, grande¡

Duschgel dijo...

Yo no había oído nada de Paco Ibáñez (no sé por qué) hasta que lo mencionaste en unos comentarios a un post mío.

Me encanta lo que explicas sobre la humildad, para mí una gran virtud que muy poca gente tiene, porque en general, en mayor o menor grado, se tiende a la vanagloria. Difícil no dejarse llevar por unos cuantos halagos ni dejarse seducir por un premio.

Veo que tanto tú como yo hablamos con nuestras personalidades... ¡creo que trabajamos demasiado! ;)

¡Un beso enorme!